Sobre el don de los poetas: el curioso asunto entre Goethe y Marianne von Willemer

El vuelo de la lechuza

verlaine_rimbaud 001.jpg Verlaine y Rimbaud

Con esa habilidad asombrosa que tiene Sartre para esclarecer el mundo a través de la palabra, nos convence al inicio de El ser y la nada de que el genio, entendido como una capacidad inagotable que sustenta las creaciones artísticas y se transfiere parcialmente a cada una de ellas sin consumirse, no existe. La economía del pensamiento y la búsqueda de la certeza en el conocer aconsejan rechazar todo dualismo superfluo, evitando la suposición de una potencia o de una esencia, ocultas tras la manifestación de las cosas. Todo se encuentra en acto y la apariencia no esconde, mas bien revela la esencia. Aplicado esto al caso de Proust –según hace el propio Sartre–, su genio no se reduciría ni a sus libros ni al poder subjetivo de producirlos, sino a la obra, sí, pero como conjunto de las manifestaciones de la persona. Se trataría de la…

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