La mutación del hombre en bestia dentro de la narrativa de terror sigue alimentando los placeres de una sociedad a la que le gusta experimentar el breve escalofrío del miedo o la fascinación por lo diferente. Las creencias antiguas parecen sobrevivir en nuestros días y nos dejan expuestos a un efecto perturbador cuando la frontera entre la realidad y la ficción se vuelve incierta, impalpable, y se nos muestra como algo que, hasta ese momento, habíamos considerado fantasía.

Así ocurre en numerosos relatos de ficción contemporáneos que se alimentan de antiguos mitos. Tal es el caso de Lycaon de Guillermo Tato (Alicante, 1978-), una magnífica novela que aborda el tema de la licantropía desde un punto de vista diferente al que nos tienen acostumbrados las producciones modernas, tanto audiovisuales como literarias.
Tato revela un conocimiento no solo de las características tradicionales que comúnmente se asocian al hombre lobo, sino, además, de la historia que transmiten los textos clásicos, e incorpora los tres motivos principales de la tradición grecolatina: licantropía, metamorfosis y canibalismo.
Les adelanto un fragmento muy ilustrativo:
[Ana] Al llegar al estudio, descubrió que Iván tampoco estaba allí. Su mesa estaba tan desordenada como siempre, repleta de papeles, facturas y notas escritas a mano […] no pudo evitar la tentación de mirar sus anotaciones. En ellas había escrito de forma repetida una palabra, Lycaón. La misma que había pronunciado el misterioso campista desaparecido. […] Iván siempre hablaba sobre el dualismo de Platón y de la existencia del bien y del mal, de fuerzas que luchaban en la naturaleza, mientras que Ana siempre le replicaba usando el materialismo de Aristóteles.
Ana pasó las páginas de la libreta donde su marido había recogido los apuntes sobre Lycaón, hasta que encontró un párrafo más resumido:
“Por lo que he podido deducir, el mito de Lycaón se remonta a la antigua Grecia. Debido a los crímenes provocados por su amplia descendencia, el mismo Zeus decidió acudir hasta su casa, disfrazado como un mendigo, para ver qué era lo que sucedía. Lycaón, desconfiando del anciano e intentando descubrir si en realidad era un dios, le mezcló carne humana en su comida. Al descubrir el engaño, Zeus se enfureció y los convirtió a todos en lobos. Las versiones pueden variar (tanto en la víctima que es descuartizada para que Zeus se la comiera como en quién le realiza dicho cambio), pero en general se considera a Lycaón como el precursor del mito del hombre lobo, después de que una maldición cayera sobre él […]” (Tato, 2016: 136-137)
Lycaon (Tyrannosaurus Books, 2016) es una historia sobre hombres lobo ambientada en el norte de España, en una aldea abandonada entre Galicia y Asturias, una tierra que destaca por su rico patrimonio mitológico.

La novela narra cómo un grupo de personas, que deciden cambiar la ciudad por el campo en busca de un futuro mejor, se suman a una iniciativa que tiene como objeto repoblar y rehabilitar un lugar abandonado llamado Utopía. El texto, muy descriptivo en lo referente a la aldea y sus alrededores, es una imagen pictórica con la que el autor desde el principio alimenta el suspense preparando al lector para los acontecimientos que se suceden, y con la que, a la vez, plantea un curioso experimento social, pues la aldea se encuentra tan derruida como la vida de los personajes cuando llegan al lugar: reconstruir la aldea significará reconstruir sus propias vidas.
Según avanza la trama, tras nueve meses de feliz convivencia, el sueño de una existencia armónica se desmorona cuando en el bosque, junto a un río cercano, aparece un hombre malherido, con señales de haber sido atacado por algún animal, supuestamente un lobo. Tras ser trasladado a una de las casas de la aldea, el extraño visitante, casi moribundo, desaparece misteriosamente durante la noche, dejando un rastro de sangre que conduce al bosque, no sin antes advertirles, en un instante de lucidez, que la maldición de Licaón había recaído sobre ellos: “Lycaon. Lycaon viene a por vosotros. Lycaon”.

Según la leyenda, el primer hombre lobo reconocido fue Licaón, rey de Arcadia, Grecia.
Para colmo el invierno se acerca y un fuerte temporal de nieve deja al pueblo completamente incomunicado. Como nos dice el texto, “la aldea estaba cambiando y la utopía de los primeros días, la que había dado nombre a aquel sueño, daba paso a una nueva y cruda realidad”. Cuando aparecen los primeros síntomas del aislamiento, lo que parece un problema humano se convierte en algo distinto, un mal que deberá afrontar el grupo si quieren sobrevivir al invierno y al monstruo que habita dentro de cada uno de ellos.

Lycaon es, ante todo, una reflexión sobre la identidad y la alteridad, una búsqueda de lo que constituye la esencia humana y el sentido de pertenencia a un grupo. La amenaza implícita desde la primera línea —un grupo heterogéneo de personas con diversos problemas personales y una aldea situada en un enclave alejado y perdido del resto del mundo como escenario— desemboca en una historia de terror, cuya trama gira en torno a la capacidad de las personas para transformarse en bestias y actuar como tales. No hay peor animal que el ser humano cuando se enfrenta a otro congénere. El mensaje que se desprende es claro: homo homini lupus, el hombre es un lobo para el hombre, un tema con gran carga filosófica.
A mi juicio, este es el mensaje de la novela:
—[Nicolás] Durante estos meses pensé que mi padre había cambiado de verdad, pero ya ves. Puede que en el fondo siempre hubiera sido esa cosa en la que se está transformando. Puede que no sea más que el monstruo que tenía en su interior que está saliendo de nuevo.
—[Martina] Todos tenemos un monstruo dentro de nosotros.
(Tato, 2016: 220).

La apropiación de la figura de Licaón en un nuevo escenario narrativo nos libra de la banalización del mito a la que nos tienen acostumbrados los relatos de terror modernos y la industria cinematográfica, y nos ofrece una reflexión sobre la verdadera naturaleza del ser humano y las utopías sociales, todo ello envuelto en una atmósfera de terror realista. De ahí la elección tanto del tema, la licantropía, como del entorno, un lugar con una tradición mitológica arraigada sobre el hombre lobo. No se trata, en mi opinión, de una novela comercial, destinada a todo tipo de lectores. Sin duda, el autor ha sabido explotar ciertos elementos del mito poco tratados en la novela contemporánea y precisamente esa elección le ha permitido alejarse de los estereotipos o clichés narrativos.
¿Se animan a seguir leyendo?
Para el texto completo, pinchar aquí o descargar archivo.
Referencias
Real Torres, C. (2024). Figuras de alteridad en la narrativa contemporánea. La reescritura del mito del licántropo en Lycaon de Guillermo Tato. En Luis Unceta Gómez y Cristina Salcedo González (eds.) Clasicismo e identidades contemporáneas. Recepciones clásicas en la cultura de masas. Madrid – Las Palmas de Gran Canaria, Catarata- ULPGC Servicio de Publicaciones, 100-122. ISBN 978-84-1067-061-7
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