Harry Potter y la tradición clásica: el ave Fénix

Esta criatura mitológica es una de las que más han tenido repercusión en la historia y aún, en la actualidad, la podemos ver en algunas obras como, por ejemplo, Harry Potter. Sin embargo, antes de realizar una comparación entre la imagen que nos transmite la versión clásica con esta otra más reciente, es preciso analizar brevemente la evolución de dicho ser a lo largo del tiempo.

El ave Fénix es un pájaro mítico que se consumía por acción del fuego cada 500 años, para luego resurgir de sus propias cenizas.

El ave fénix, en Las Crónicas de Nuremberg | Wikipedia

Las primeras fuentes que mencionan al Fénix se remontan a los egipcios, pasando posteriormente a los griegos y, luego, a los romanos con algunas variaciones. Heródoto, Lucano, Plinio el Viejo, el papa Clemente I, Lactancio, Ovidio e Isidoro de Sevilla están entre los que han contribuido al recuento y transmisión del tema del Ave Fénix. Por lo general, se le describe como un ave, cubierta por un plumaje de tonos rojizos, que tiene la habilidad de renacer de sus cenizas cada quinientos años. Cuando le llegaba la hora de morir, hacía un nido de especias y hierbas aromáticas, ponía un único huevo, que empollaba durante tres días y al tercero ardía. El ave se quemaba por completo y, al reducirse a cenizas, resurgía del huevo el mismo Fénix, siempre único y eterno.

Miniatura del Bestiario de Aberdeen: ave fénix renaciendo de sus cenizas.

Origen

Con respecto a su origen, el historiador griego Heródoto (Historias, Libro II, cap. LXXIII.) nos transmite en su obra la siguiente información: 

“También hay otro pájaro sagrado cuyo nombre es fénix. Yo no lo he visto más que en pintura, pues resulta que visita a los egipcios en contadas ocasiones: cada quinientos años, según cuentan los de Heliópolis; y aseguran que sólo se presenta cuando muere su padre. Ahora bien, si es fiel reflejo de su representación pictórica, su tamaño y contextura son como sigue. Tiene las plumas de sus alas doradas y rojas; por lo demás, se asemeja mucho a un águila por su silueta y tamaño” (Heródoto, II, 73) 

En este fragmento se hace mención de Heliópolis, donde se conoce que había un culto dirigido a un ave que recibía el nombre de Bennu, el cual, atendiendo a la tradición, podía nacer cíclicamente a partir de una llama que brotaba de un árbol sagrado (la persea). Posteriormente, se relacionó con el sol, considerándose como símbolo de su resurgimiento diario.

Los romanos recibieron el mito del ave fénix a través de los griegos, los cuales elaboraron su propia versión a partir de la tradición egipcia, manteniendo los rasgos básicos de la criatura. Posteriormente, el escritor latino Plinio el Viejo le atribuyó otras cualidades físicas como, por ejemplo, el hecho de que tuviera plumas doradas en el cuello, rosáceas en las zonas cercanas a la cola, mientras que las de esta eran de un tono azulado. Además, indicó que tenía crestas en la garganta, así como un copete de plumas en la cabeza.

Ave Fénix | Pinterest

Posteriormente se le atribuyeron otras cualidades, como su fortaleza, su habilidad a la hora de emitir cantos fúnebres y la posibilidad de curar con sus lágrimas. El ave Fénix también tiene el poder de transformarse en un pájaro de fuego, con un tamaño similar al de un águila.

Simbolismo

El ave Fénix se ha convertido en un símbolo de fuerza, de purificación, de inmortalidad y de renacimiento físico y espiritual, siendo una de las figuras más frecuentes en los tatuajes.

También la Iglesia católica posee una relación con el ave Fénix. Los cristianos creían que el ave era un símbolo de la resurrección de Cristo. Se dijo en su momento que las cenizas del Fénix eran tan poderosas, que podrían incluso resucitar a los muertos.

Por ser la única bestia que se había negado a probar la fruta del paraíso, se le concedieron varios dones, como el poder del fuego y la luz, siendo el más destacado la inmortalidad a través de la capacidad de renacer de sus cenizas.

Según algunos autores cristianos, el ave fénix muere consumida por el Sol, convertida en cenizas de las que renace en forma de un águila celeste que surca el firmamento estrellado.

Hay un ave, llamada fénix. Esta es la única de su especie, vive quinientos años; y cuando ha alcanzado la hora de su disolución y ha de morir, se hace un ataúd de incienso y mirra y otras especias, en el cual entra en la plenitud de su tiempo, y muere. Pero cuando la carne se descompone, es engendrada cierta larva, que se nutre de la humedad de la criatura muerta y le salen alas. Entonces, cuando ha crecido bastante, esta larva toma consigo el ataúd en que se hallan los huesos de su progenitor, y los lleva desde el país de Arabia al de Egipto, a un lugar llamado la Ciudad del Sol; y en pleno día, y a la vista de todos, volando hasta el altar del Sol, los deposita allí; y una vez hecho esto, emprende el regreso.  (Clemente de Roma, Epístola a los Corintios, XXV)

Recepción clásica del Fénix

Después de haber expuesto sus principales rasgos, podemos considerar que la imagen que nos ofrece la obra de Harry Potter es bastante fiel a lo que se ha transmitido tradicionalmente. Fawkes es la mascota de Albus Dumbledore y se encuentra en el interior de su oficina. Su primera aparición se produce en la segunda película de la saga, Harry Potter y la cámara secreta, donde podemos ver una escena en la que, cuando Harry se encuentra frente a él, entra en combustión y se consume en llamas completamente, surgiendo luego de sus cenizas.

Asimismo, se nos presenta como una criatura dotada de una gran inteligencia, de un canto con propiedades mágicas y con lágrimas prodigiosas que curan la herida que le ha hecho el basilisco a Harry.

Después de la muerte de Albus, Fawkes cantó su lamento sobre el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería: Luego partió y nunca más fue visto. Las dos plumas de su cola fueron los núcleos de las varitas gemelas de Lord Voldemort y Harry Potter.  

En cuanto a su apariencia física, es bastante similar a lo que se ha transmitido, pues su plumaje es de tonos dorados y rojizos, y posee un copete de plumas en su cabeza.

Referencias

Freán Campo, A. (2018). El mito del ave Fénix en el pensamiento simbólico romano. Studia Historica. Historia Antigua, n.º 36, 165-186.

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