Reinterpretación fotográfica de los Trabajos de Hércules

El mito como alegoría constante de la sociedad en la que vivimos

Trabajos de Hércules

Pepe Martínez (José Martínez Jiménez, Madrid, 1962, alias “Pepeltoboso”), experimentado fotógrafo madrileño, ha encontrado con su cámara una perspectiva actual para los trabajos de Hércules, acorde al mundo en el que nos movemos.

Despojar la impenetrable piel del León de Nemea.

¡Qué fiera cruel la indiferencia de la gente ante el dolor de los demás…!

En la mitología griega, el león de Nemea era un despiadado monstruo que finalmente fue vencido por Hércules en su primer trabajo, logrando librar la región de Nemea de su azote.

Matar a la Hidra de Lerna.

Incansables, estos terribles reptiles telúricos, henchidos de multiformes cabezas en su interior, reptan atravesando estridentes los túneles metropolitanos, en busca del alimento que les proporcionan las cotidianas preocupaciones de los viajeros…

En la mitología griega, la Hidra de Lerna era un antiguo y despiadado monstruo acuático ctónico con forma de serpiente policéfala y aliento venenoso a la que Hércules mató en el segundo de sus doce trabajos.

Capturar a la Cierva de Cerinea.

Rápida y elegante en el esfuerzo que le exige la carrera para evitar que le dé alcance su perseguidor, la bella corredora afronta el reto de la huida sin desfallecer y sin miedo a la jungla del asfalto…

La Cierva de Cerinea era una criatura fantástica de la mitología griega capturada por Hércules en su tercer trabajo. La Cierva, consagrada a la diosa Artemisa, tenía pezuñas de bronce y cornamenta de oro.

Capturar al Jabalí de Erimanto.

Como Orfeo, estos músicos callejeros combaten la brutalidad
a la que nos aboca la cultura de masas.

En la mitología griega, el jabalí de Erimanto era una enorme criatura que se alimentaba de hombres y de tal fuerza que con sus colmillos era capaz de arrancar árboles de raíz.

Limpiar los establos de Augias en un solo día.

Recogiendo la basura en el Rastro de Madrid.

Los establos de Augias nunca habían sido limpiados hasta que lo hizo Hércules en un solo día en cumplimiento de su quinto trabajo, abriendo un canal que atravesaba los establos y desviando por él el cauce de los ríos Alfeo y Peneo, que arrastraron toda la suciedad.

Matar a las aves del Estínfalo.

Plumas mortales, ruido ensordecedor, miradas que devoran las carnes apenas cubiertas…

En la mitología griega, las aves del Estínfalo eran unas aves que tenían picos, alas y garras de bronce, cuyos excrementos venenosos arruinaban los cultivos y también eran carnívoras. La mayoría fueron derribadas por las flechas de Hércules.

Capturar al Toro de Creta.

El laberinto de la política y de los premios en materia cultural…

El séptimo trabajo de Hércules consistió en capturar un toro que Poseidón hizo salir del mar cuando el rey Minos prometió ofrecerle un sacrificio; pero Minos lo encontró tan esplendoroso que lo incorporó a sus rebaños y el dios, enfurecido, hizo que la reina Pasífae se enamorara del animal y concibiera de él un híbrido, el Minotauro.

Robar las yeguas de Diomedes.

Sentadas en el suelo, sucio como una cuadra, una cuádriga de hembras hambrientas…

El octavo de los doce trabajos de Hércules consistía en capturar a las cuatro yeguas de Diomedes, que comían carne humana, su dueño las tenía atadas con cadenas y las alimentaba con la carne de sus inocentes huéspedes.

Robar el ceñidor de Hipólita.

A saber qué habría pensado la amazona Hipólita de haber visto escaparates con ceñidores como éstos…

La amazona Hipólita era dueña de un cinturón mágico que le fue arrebatado por Hércules tras matarla en su noveno trabajo.

Robar el ganado de Gerión.

Madrid. Amanecer en la Gran Vía, una de las cañadas más importantes de la gran urbe, en la que los encargados del orden vigilan el paso ordenado de las innumerables cabezas del ganado matutino que salen en busca del pasto cotidiano…

Hércules robó el rebaño de vacas rojas y bueyes de Gerión, monstruo gigante formado por tres cuerpos, tras atravesarlo con una flecha untada con el veneno de la Hidra, que atravesó sus tres cuerpos y acabó con él.

Robar las Manzanas del Jardín de las Hespérides.

Un temible dragón monta guardia en la puerta…, pero aquí no son doradas las esferas que encuentran los incautos que superan la entrada, porque no es oro todo lo reluce…

El Jardín de las Hespérides es el huerto de la diosa Hera en el oeste, donde un único árbol o bien toda una arboleda daban manzanas doradas que proporcionaban la inmortalidad y que eran custodiadas por un dragón de cien cabezas llamado Ladón.

Capturar a Cerbero.

Guardián de la puerta de los infiernos y símbolo del mundo de las sombras, terror de los que sufren los tormentos sin fin más allá de los umbrales de la muerte… La bestia tricéfala evocada por Ouka Leele en su banquete cruel como denuncia del infierno de la guerra del Congo.

La última prueba de Hércules fue capturar a Cerbero, perro del dios Hades, un monstruo de tres cabezas, guardián del infierno

Al autor le debemos convertir el mito en una alegoría constante de la sociedad en la que vivimos, de sus miedos, frustraciones, de nosotros mismos.

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