Prometeo o la fragilidad del héroe

¿Quién no ha oído hablar de los gritos de sufrimiento desesperado de Prometeo, quien, a pesar de ser un dios, ha sido condenado a un martirio igual o peor que el de un infeliz mortal?.

Óleo en lienzo de Rubens: El Prometeo capturado (1611 – 1612). Museo de Arte de Filadelfia.

Así nos lo hace ver Esquilo cuando cuenta en Prometeo encadenado que el titán fue atado, por orden de Zeus, en lo más alto de un precipicio inexpugnable y de escarpadas rocas para hacerle pagar su osadía por haber inclinado sus afectos hacia la humanidad al entregarles a estos seres efímeros el preciado poder del fuego:

“lleno de cólera díjole [a Prometeo] Zeus amontonador de nubes:

―¡Japetónida conocedor de los designios sobre todas las cosas! Te alegras de que me has robado el fuego y has conseguido engañar mi inteligencia, enorme desgracia para ti en particular y para los hombres futuros. Yo a cambio del fuego te daré un mal con el que todos se alegren de corazón acariciando con cariño su propia desgracia.

Así dijo y rompió en carcajadas el padre de hombres y dioses”

(Hesíodo, Trabajos y días, 42-105)

 

Llevado por Kratos, la Fuerza, y Bía, la muda Violencia, Prometeo fue atado por Hefesto con cadenas de bronce irrompible para que sufriera por un tiempo de infinitos años el castigo impuesto por el tirano Zeus (Esquilo, Prometeo encadenado, 225-226): no morir y sufrir por siempre como destino, si seguimos la versión del poeta trágico Esquilo, o de vivir un perpetuo suplicio al poseer un hígado eterno que renacerá una y otra vez para ser devorado, tal y como narró Hesíodo en su Teogonía.

Prometeo, según narra Esquilo, vivirá un tormento inacabable por impedir que la raza humana fuera aniquilada por los dioses y por liberarla de “andar pensando en la muerte antes de tiempo” (Esquilo, 248-250), otorgando a los hombres las “ciegas esperanzas” (Esquilo, 248-250) que les permiten ser “señores de sus afectos” (Esquilo, 447). Así lo relata el titán al corifeo cuando este le interroga por las causas de su suplicio. Y cuando Océano lo conmina a deponer su coraje y contener su altanera lengua, lo hace advirtiéndole de la posibilidad de un tormento mayor si Zeus lo escucha, pues el “jefe de los felices” (Esquilo, 98) es “severo y ejerce el poder sin necesidad de rendirle cuentas a nadie” (Esquilo, 324-325).

“¿No sabes, pregunta Océano a Prometeo […], que para un temple enfermo los únicos médicos son las palabras?”

(Esquilo, 378-379).

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Copa laconia de figuras negras del Pintor de Arcesilao; Ciudad del Vaticano: Museo Vaticano Gregoriano Etrusco. Atlas y la serpiente de las Hesperides, manteniendo el cielo sobre sus hombros y Prometeo, atado a un poste, y con su corazón picoteado por el águila. Se señala “el corazón” excepción a una de las características iniciales del mito que indica que lo que daña el águila a Prometeo en su cautiverio es el hígado.

Es cierto que la vulnerabilidad también es propia de los héroes. Gracias a esa condición podemos reconocernos en ellos, se puede lograr la identificación del auditorio y los espectadores con los personajes de esos tristes avatares. Nada humano podría reconocerse en la perfección moral, en la dicha plena, en la infalibilidad inalterable. La empatía es posible gracias a que los héroes son susceptibles de error, de dolor, de fracaso, de sufrimiento; es decir, en tanto que aparecen como nuestros semejantes y podemos entrar en complicidad con ellos.

La fragilidad del héroe nos hace vulnerables

No olvidemos que con el mito de Prometeo se inicia una nueva era en la que los hombres dejan de ser inmortales, utilizan el fuego, pero tienen que trabajar para comer y han de aceptar el matrimonio con mujeres para asegurarse una descendencia legítima. Los hombres se establecen en su lugar de la jerarquía de los seres vivos: son superiores a animales y plantas, pero inferiores a las divinidades inmortales. La vida ya no es comparable a la de los dioses.

 

 

 

12 comentarios en “Prometeo o la fragilidad del héroe

  1. zeus880 dijo:

    Como ya te comenté en Bloguers, tu punto de vista a la hora de abordar la figura de Prometeo me parece muy original, pero me ha sabido a poco, es decir, me he quedado con ganas de saber más, nunca había pensado en Prometeo de esta manera. Un saludo cordial.

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  2. julioaguilarweb dijo:

    Hola, Carolina,
    Ja, ja, ya sabes que yo tengo que prescindir de mucha información en los que envío por ahí. Pero también he reducido noblemente otros de mi blog, con alguna excepción, como la de “El periplo español de Laín Entralgo”.
    Me ha sorprendido la respuesta que te ha dado el dios Zeus, porque lo que suele suceder es lo contrario, que mucha gente nada más ver una entrada con más de una docena de líneas se asusta y se va sin leer el trabajo. Si te refieres a esto con la posibilidad de que la excesiva extensión puede ser contraproducente, concuerdo contigo.
    Pero el dios Zeus, en su omnisciencia, seguro que conoce que en alguna revista académica sirves raciones pantagruélicas, con las que sin duda se levantará del festín saciado.
    Espléndido fin de semana para ti (a Zeus no le digo nada, pues su omnipotencia lo haría innecesario).
    PD.- Ya te leí el artículo.Hoy he terminado varias tareas pendientes con diferentes personas, así que mañana te lo comentaré.

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  3. julioaguilarweb dijo:

    Buenos días, querida amiga Carolina,
    Lo primero, cuando leas el Comentario de ayer te darás cuenta de que he escrito “noblemente” en lugar de “notablemente”.
    Te dije anoche que había terminado varias tareas pendientes, pero resulta que hoy me han surgido otras. No importa, pues aún no has moderado el Comentario de ayer, probablemente porque te estés dando un merecido y necesario descanso de fin de semana. Y ahora mismo estoy viendo que en la campana de arriba a la derecha hay un punto rojo.

    En resumen:
    1.- Me gustaría poder disponer de un formato de blog como el tuyo o el de otras personas que leo, y saber ilustrarlo tan bien. En fin, con el tiempo o, más probablemente, aflojando el bolsillo algún ingeniero informático me lo creará.
    2.- Me gusta tu entrada mitológica y me descubre algunas particularidades que desconocía. Igual que he hecho alguna otra vez, si me quedo con un párrafo es con el que comienza así:
    “Es cierto que…”.
    3.- Me han publicado en “Portal de Filosofía Práctica” la propuesta de artículo que no se molestaron en responder desde la barcelonesa “El Ciervo”, siquiera hubiera sido para denegar su publicación A la vez que lo publican en el Portal, me refutan la parte más propiamente mía en un Comentario larguísimo. Después, anteayer, les respondí. Te lo digo simplemente porque hay una alusión elogiosa para ti, pero claro, sin mencionar tu nombre.
    Espléndido resto de jornada dominical para ti.

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  4. CAROLINA REAL TORRES dijo:

    Tienes razón, me he concedido un pequeño y merecido descanso de fin de semana, pero lo bueno dura poco (aquí no estoy de acuerdo con quien haya inventado lo de”si breve, dos veces bueno”). Te veo muy activo y animado -eso sí que es bueno-. He visitado el Portal de Filosofía Práctica y he visto tus contribuciones, magníficas. Y sobra decir que he comprobado tu mención, me ha llegado al alma, así que gracias, mil gracias de nuevo, por tus palabras. Un fuerte abrazo.

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  5. historiconweb dijo:

    Esa pregunta tiene trampa, Carol. Prometeo nos condenó al trabajo duro, a las penas, desgracias, enfermedades, etc., pero ¿habríamos podido sobrevivir sin el fuego y lo que ello simboliza? En fin, es una cuestión muy interesante que generaría un eterno debate. De lo que no hay duda es que tu punto de vista es formidable, ya que nos obliga a replantearnos muchas cosas. Enhorabuena, amiga. Un cordial saludo.

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