Desequilibrio de género en Educación

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE)en su reporte Panorama de la educación 2018, analiza la actualidad de la docencia señalando un desequilibrio de género mundial en los distintos niveles educativos.

La OCDE presenta todos los años una extensa recopilación de estadísticas e indicadores del sistema educativo de los 35 Estados Miembros de esta Organización que agrupa a los países más desarrollados del mundo, además de otros países asociados. La publicación, denominada Education at a Glance. OECD Indicators (Panorama de la Educación. Indicadores de la OCDE) analiza la evolución de los diferentes sistemas educativos, su financiación y el impacto de la formación en el mercado de trabajo y en la economía.

El informe español reproduce los datos de los indicadores más importantes para España en comparación con la media de los países de la OCDE y de los 22 países de la Unión Europea que pertenecen a esta Organización. El Informe se divide en tres capítulos. En el primero, “La expansión de la educación y los resultados educativos“, se analiza la formación de la población adulta, su evolución y el contraste con el nivel de educación alcanzado por la población joven en el rango de 25-34 años y el de la población adulta nativa e inmigrante. En el segundo capítulo, denominado “Educación, mercado laboral y financiación educativa“, se estudia la educación y el empleo, atendiendo a una de las principales preocupaciones del mundo actual: la transición de la enseñanza al mercado laboral y la relación de las tasas de empleo con los diferentes niveles y campos de estudio de la Educación Superior. Para ello se relaciona el nivel de educación con las tasas de empleo, los salarios y las diferencias entre hombres y mujeres, y se profundiza en los resultados sociales de la educación.

En España, del grupo de jóvenes entre 15 y 29 años, el 51,2% está estudiando, el 28,9% no estudia, pero está trabajando, y el 19,9% ni estudia ni trabaja. En comparación con el promedio de los países de la OCDE, el porcentaje es superior en el caso de los jóvenes que están estudiando (OCDE 47,4%), siendo mayores las diferencias entre los que no estudian y están ocupados (OCDE 39,1%), y los que ni estudian ni trabajan (OCDE 13,4%).

La duración y la calidad de la enseñanza que las personas reciben tienen un impacto importante en su transición desde la educación al trabajo, así como las condiciones del mercado laboral, el contexto socioeconómico o las características culturales de cada país. Esta transición se ha convertido en una de las principales preocupaciones de la sociedad actual, dado que durante los periodos de recesión el mercado laboral es especialmente difícil para los jóvenes, por lo que tienden a permanecer más tiempo en el sistema educativo con el objetivo de mejorar sus habilidades a la espera de condiciones económicas y laborables más favorables. Para mejorar la transición de la enseñanza al mercado laboral, con independencia del contexto económico, la formación recibida debe tratar de garantizar que las personas cuenten con las competencias que se requieren en el mercado laboral. En etapas de recesión económica, una manera de contrarrestar el desempleo es fomentar y desarrollar estas habilidades dentro de los propios sistemas educativos.

Las tasas de empleo en España son más bajas que en el promedio de los países de la OCDE y de la UE para todos los niveles de formación. Las tasas de desempleo son, en todos los casos, más elevadas en España.

En cuanto al mercado de trabajo, los datos revelan que el nivel de formación alcanzado por las personas está directamente relacionado con su situación laboral. Además, la expansión de la educación ha aumentado el número de personas cualificadas en todos los países y aquellos con cualificaciones más altas tienen una probabilidad mayor de estar empleados. Según Education at a Glance 2018, las expectativas laborales de aquellos con cualificaciones más bajas son menores y suelen desempeñar trabajos basados en rutinas que tienen un riesgo mayor de ser automatizados a corto y medio plazo, aumentando la probabilidad de estar desempleados. Estas disparidades en el mercado laboral pueden agravar las desigualdades sociales.

Los titulados en Educación Superior ganan en España un 51% más que los titulados en segunda etapa de Educación Secundaria. Estos, a su vez, ganan un 27% más que los que solo han completado la primera etapa de Educación Secundaria o un nivel inferior.

Si prestamos atención a los beneficios retributivos de la educación, vemos que el nivel educativo de las personas se traduce normalmente en mejores oportunidades de empleo y mayores salarios. Las personas que han adquirido titulaciones de Educación Superior tienen mayores posibilidades de incrementar su salario con el paso del tiempo, mientras que aquellos con un nivel de titulación más bajo suelen ver como su salario disminuye a lo largo de su carrera profesional (Indicador A4 en Panorama de la Educación 2018).

En el tercer capítulo, titulado “El entorno de los centros educativos y el aprendizaje“, se analizan las horas de clase del alumnado en comparación con algunos países de la OCDE y de la Unión Europea. También se estudia la ratio alumnos/profesor, la media de alumnos por clase o el tamaño estimado de la clase; las horas que los profesores dedican a impartir clase y el porcentaje de tiempo que estas suponen sobre sus horas totales de trabajo. Además se compara el salario del profesorado, como aspecto de especial relevancia en su vida laboral, que junto al tamaño de la clase y las horas de enseñanza, aportan las claves de la distribución de los recursos financieros asignados a la educación. También se estudia la distribución del profesorado por edad y por género y concluye el capítulo con la presentación de la división de responsabilidades entre niveles de gobierno en la toma de decisiones que afectan al sistema educativo.

España presenta una relación entre salarios y nivel educativo similar a la de los promedios internacionales. La ventaja salarial de los trabajadores con Educación Superior es mayor en países donde existe una menor proporción de adultos con ese nivel educativo, como Brasil, Costa Rica, Colombia o México. En general, esta ventaja salarial decrece cuanto mayor es la proporción de adultos que ha alcanzado el nivel de Educación Superior. La ventaja salarial es superior en el grupo de los adultos debido principalmente a la mayor experiencia y los años dentro del mercado laboral que les han permitido acceder a puestos con mayor categoría salarial. Los trabajadores con mejores habilidades y cualificaciones más altas promocionan más rápido que aquellos con un nivel educativo inferior. La menor ventaja salarial para el grupo de adultos jóvenes podría traducirse igualmente en menor ventaja salarial a lo largo del tiempo, debido a la mayor concentración de graduados en Educación Superior que en el grupo de los adultos mayores.

No obstante, el salario no depende únicamente del nivel educativo alcanzado, sino también de las habilidades que se demuestran en el puesto de trabajo. Los trabajadores con nivel de Educación Superior y altas habilidades en lectura y escritura tienen un salario considerablemente mayor que aquellos con habilidades menores, a pesar de tener el mismo nivel educativo.

En lo referente a la desigualdad de género, las mayores diferencias, donde el salario de las mujeres a tiempo completo no llega a suponer el 70% del salario de los hombres, las presentan Chile (65%), Brasil (65%) y México (66%). Si se tuviera en cuenta no solo el trabajo a tiempo completo, sino también a tiempo parcial, las diferencias serían aún mayores, dado que es más común entre las mujeres realizar trabajos a tiempo parcial.

Entre las razones que Education at a Glance 2018 presenta para explicar la brecha salarial entre mujeres y hombres están los estereotipos de género, las convenciones sociales o la discriminación hacia la mujer, aunque uno de los factores fundamentales es la diferencia en la elección de campos de estudio que conducen a carreras profesionales que tienen asociados salarios diferentes. Los hombres se inclinan más por el estudio de carreras relacionadas con los campos de ciencias e ingenierías (STEM), mientras que una mayor proporción de mujeres se matricula en carreras relacionadas con la educación, humanidades, idiomas o arte, las cuales tienen asociados salarios inferiores (Indicador A6 de Panorama de la Educación 2016). Según se refleja en el informe internacional, las mujeres tienden además a buscar, en mayor medida que los hombres, carreras profesionales menos competitivas que ofrecen mayor flexibilidad laboral y les permite compatibilizar mejor las responsabilidades familiares y laborales.

¿Cuáles son las diferencias de género en el mercado laboral por campos de estudio?

Aunque los estudiantes de 15 años tienen rendimiento similar en ciencias independientemente del género, es menos probable que las chicas se visualicen cursando una carrera de ciencias o ingenierías, incluso en los países donde las chicas tienen rendimiento superior al de los chicos. Los resultados del último estudio PISA en 2015 sugieren que las diferencias de género en las expectativas laborales no se deben únicamente a diferencias en aptitudes de chicos y chicas, sino que los estereotipos y la división del trabajo en la sociedad tienen un papel fundamental. Solo algunos países como Islandia, Polonia o la República Eslovaca muestran diferencias no significativas en la elección de carreras científicas.

Las diferencias de género actuales en el mercado laboral no pueden corregirse con los nuevos graduados. En todos los países de la OCDE, el número de mujeres en el campo de educación es significativamente superior al de hombres, los cuales, a su vez, superan considerablemente a las mujeres en ingenierías o construcción, tanto en las instituciones educativas como en el propio mercado laboral. En promedio para los países de la OCDE, el 78% de los nuevos estudiantes en el ámbito de la educación son mujeres y el 76% en el ámbito de la salud y bienestar. Ambos campos de estudio conducen a carreras laborales donde el predominio de mujeres es también significativo.

En todos los campos de estudio, las tasas de empleo de los hombres son superiores al de las mujeres. Esta diferencia es mayor en los campos de estudio relacionados con las ciencias, como las ingenierías, las tecnologías de la información y la comunicación o el ámbito STEM en general, donde además existe una mayor proporción de hombres. Estas diferencias podrían explicarse en parte por la inactividad de las mujeres asociada al cuidado de los hijos, aunque particularmente son mayores en el campo científico, lo que revela una mayor dificultad para las mujeres en este ámbito para desarrollarse profesionalmente.

En España, como en muchos otros países de la OCDE y de la UE, la gran mayoría del profesorado son mujeres en todos los niveles educativos. El porcentaje de profesoras disminuye conforme aumenta el nivel, hasta la Educación Suprior, donde hay más profesores que profesoras.

La mayoría de docentes de nivel primaria son mujeres, sin embargo, la mayoría de docentes de los niveles superiores son hombres. Las mujeres constituyen casi toda la fuerza laboral docente en el nivel preescolar, mientras que representan menos de la mitad en el nivel superior.

Concretamente, desde el nivel de Educación Infantil hasta la segunda etapa de Educación Secundaria, la mayoría del profesorado son mujeres en casi todos los países de la OCDE, disminuyendo el porcentaje de profesoras conforme aumenta el nivel educativo. Solo en Educación Superior la proporción de profesoras es menor que el de profesores para todos los países analizados en este informe, con la excepción de Finlandia, donde superan ligeramente la mitad del profesorado. En el promedio de los países de la OCDE, un 96,7% de los profesores son mujeres en Educación Infantil, un 82,7% en Educación Primaria, un 68,6% en la primera etapa de Educación Secundaria, un 59,3% en la segunda etapa de Educación Secundaria y un 43,0% en Educación Superior. Los promedios para la UE son similares. En España, estas cifras son inferiores a la media de la OCDE: 92,6%, 76,3%, 59,9%, 55,0% y 42,9%, respectivamente.

Por tanto, el nivel de Educación Superior es el único donde las mujeres tienen, en general, menor representación que los hombres. De todos los países analizados, solo puede hablarse de situación de paridad en Finlandia (51,7%) y Estados Unidos (49,4%). España se sitúa, no obstante, por encima de Japón (26,8%), Grecia (33,8%), Italia (37,0%) y Alemania (39,1%).

Posibles causas del desequilibrio de género en la Educación

El informe internacional Education at a Glance 2018 presenta algunas hipótesis que pueden explicar la sobrerrepresentación de las mujeres en los diferentes niveles educativos, especialmente en los inferiores. Entre las posibles causas se destaca el factor cultural a la hora de elegir los estudios universitarios, que puede estar condicionado por estereotipos de género. Dentro, incluso, del cuerpo de profesores, existen también diferencias de género según las materias que se imparten. Otro de los factores que se destaca es el económico: en todos los países con datos disponibles, los profesores hombres tienen un salario medio inferior al de la población masculina con nivel educativo de Educación Superior dentro de cada país. Sin embargo, para el caso de las mujeres el salario es el mismo que en otras profesiones que requieren Educación Superior. Por tanto, el atractivo, en este sentido, de la profesión docente es mayor para las mujeres que para los hombres.

 

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