Todos somos sofistas

El vuelo de la lechuza

¿No llama Lisias sofista tanto
a Platón como a Esquines?
Elio Aristides

¡Sofistas! ¡De su presencia inicua, corruptora de la racionalidad, no puede provenir sino el error, la vanidad, el desafío a la ortodoxia! Así debe expresarse quien exalta la posibilidad de dirimir con suficiencia cualquiera de las aporías a las que suele conducir la razón. Y no son pocas, si ha de tenerse en cuenta el reto que implica encontrar un solo problema filosófico resuelto. Curiosamente Platón, a quien debemos inicialmente el ostracismo a que ha sido conducida la sofística, ilustra con suficiencia, principalmente en sus Diálogos menores, los motivos por los cuales algunos de los contradictores de Sócrates deben ser atendidos con mayor interés.

No debemos en todo caso ser injustos con Platón; cualquier juicio que se emita sobre él, si es radical, es igualmente arbitrario. La vasta tonalidad de sus escritos no merece una sentencia…

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